Deuteronomio 20:16–18 — ¿La Torá ordena un genocidio?
Pasajes Difíciles · Tanaj
Texto base: Deuteronomio 20:16–18
Deuteronomio 20:16–18 contiene una de las instrucciones de guerra más difíciles de toda la Torá. El texto distingue entre ciudades lejanas y las ciudades de los pueblos que Israel encontrará dentro de la tierra, y para estas últimas utiliza un lenguaje de destrucción total.
Por eso la pregunta moderna aparece inevitablemente: ¿la Torá está ordenando un genocidio?
La pregunta no debe descartarse, pero necesita una precisión desde el comienzo. La palabra genocidio pertenece a una categoría jurídica moderna formulada en el siglo XX. Deuteronomio no usa esa categoría. Aplicarla a un texto antiguo puede ser útil como comparación ética o analítica, pero también puede producir anacronismos si se usa como sustituto del análisis histórico y textual.
La primera tarea es más básica: ¿qué ordena realmente Deuteronomio 20:16–18, a quiénes se dirige, cuál es la razón que el propio texto ofrece y qué parte de nuestras conclusiones pertenece ya a una evaluación moderna?
1. La distinción dentro de Deuteronomio 20
Deuteronomio 20 no formula una sola política de guerra aplicable de la misma manera a todas las ciudades. El capítulo establece una distinción.
En Deuteronomio 20:10–15, cuando Israel se acerca a una ciudad distante, debe ofrecer primero condiciones de paz. Si la ciudad acepta, queda sometida a trabajo tributario. Si rechaza la paz, el texto prescribe guerra y distingue entre los varones combatientes y las mujeres, niños, ganado y bienes.
Pero a partir del v. 16 aparece una categoría distinta: las ciudades pertenecientes a los pueblos que habitan la tierra que Israel recibe como herencia.
La instrucción cambia radicalmente.
Dato textual: Deuteronomio diferencia entre ciudades lejanas y las poblaciones cananeas asociadas a la tierra.
Consecuencia exegética: la orden de los vv. 16–18 no es presentada como una regla universal de guerra contra cualquier nación.
2. “No dejarás con vida nada que respire”
Deuteronomio 20:16 dice:
לֹא תְחַיֶּה כָּל־נְשָׁמָה
lōʾ təḥayyeh kol-nəšāmāh
“no dejarás con vida nada que respire”
La formulación es extrema. No debemos reducirla a: “derrota al ejército”.
El lenguaje apunta a una destrucción total de las poblaciones contempladas en el mandato.
Dato textual: la expresión de v. 16 es maximalista y abarca vida humana de manera general.
No legítimo: traducirla como si el texto hablara solamente de combatientes.
3. El término ḥērem
El v. 17 utiliza el verbo asociado con:
חֵרֶם
ḥērem
La expresión verbal aparece así:
הַחֲרֵם תַּחֲרִימֵם
haḥărēm taḥărîmēm
“los destruirás por completo” / “los pondrás bajo ḥērem”
El ḥērem es una categoría religiosa y bélica en la que personas, ciudades o bienes quedan apartados de la disponibilidad humana ordinaria y entregados irrevocablemente a YHWH, frecuentemente mediante destrucción.
No es simplemente una palabra antigua para “guerra”. Tiene una dimensión de consagración y de juicio.
Eso ayuda a entender la lógica interna del mandato. Pero tampoco convierte automáticamente la violencia en algo moralmente sencillo para un lector moderno.
4. ¿Contra quién se dirige la orden?
Deuteronomio 20:17 enumera:
- hititas;
- amorreos;
- cananeos;
- ferezeos;
- heveos;
- jebuseos.
El texto no habla de todas las naciones del mundo. El mandato está ligado específicamente a los pueblos que Deuteronomio asocia con la tierra que Israel está entrando a poseer.
Esto coincide con otros textos como Deuteronomio 7:1–5, donde aparecen listas similares.
Dato textual: la orden está geográfica e históricamente delimitada dentro de la narración.
No legítimo: convertirla en una autorización universal para destruir pueblos considerados enemigos religiosos.
5. ¿Cuál es la razón que ofrece el propio texto?
Deuteronomio 20:18 proporciona una explicación explícita:
“para que no os enseñen a hacer según todas sus abominaciones que ellos hacen para sus dioses, y pequéis contra YHWH vuestro Dios.”
La razón interna del texto es, por tanto, religiosa y pactual. El peligro descrito es que Israel aprenda y adopte prácticas cultuales que Deuteronomio considera incompatibles con la lealtad a YHWH.
Esto debe clasificarse cuidadosamente.
Dato textual: Deuteronomio ofrece como razón el riesgo de imitación cultual.
Inferencia teológica interna al libro: el ḥērem está vinculado a la preservación de la lealtad exclusiva de Israel.
No demostrado por este versículo solo: que toda persona individual perteneciente a esos pueblos hubiera cometido personalmente cada práctica denunciada.
6. ¿La razón religiosa elimina el problema moral?
No.
Explicar la lógica interna de un texto no equivale a resolver automáticamente la evaluación moral del mandato.
Deuteronomio vincula el juicio a prácticas religiosas que considera corruptoras. Pero el lenguaje del mandato sigue siendo colectivo. No distingue individualmente entre culpabilidad personal, edad, nivel de participación o función militar.
Por eso la dificultad permanece.
Una lectura responsable no puede decir simplemente: “eran malos, por tanto no hay problema”.
Eso sería más apologética que exégesis.
7. ¿Puede llamarse “genocidio”?
Aquí necesitamos separar categorías.
En el uso moderno, especialmente después de la Convención de las Naciones Unidas para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de 1948, el término se aplica a ciertos actos cometidos con intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal.
Deuteronomio 20:16–18 describe la destrucción de pueblos identificados colectivamente. Por eso existen rasgos que, desde una perspectiva moderna, inevitablemente generan comparación con la categoría de genocidio.
Pero decir simplemente: “Deuteronomio describe jurídicamente genocidio” puede crear la impresión de que el texto antiguo opera dentro de la misma estructura conceptual, jurídica y política de la modernidad. No es así.
La formulación más precisa sería:
Desde categorías éticas modernas, el mandato presenta rasgos comparables con violencia genocida; históricamente, el texto pertenece a una ideología antigua de guerra, conquista, juicio y ḥērem que debe analizarse en sus propios términos antes de aplicar categorías modernas.
8. ¿Es “genocidio” una palabra demasiado fuerte?
No debemos resolver el problema simplemente prohibiendo la palabra.
La pregunta moderna es legítima precisamente porque el texto habla de destruir poblaciones enteras. Negarse siquiera a discutir la categoría puede convertirse en una forma de evasión.
Pero tampoco debemos usarla como etiqueta que sustituya la investigación.
Hay que distinguir:
- la descripción lingüística del mandato;
- su función dentro de Deuteronomio;
- su relación con ideologías antiguas de guerra;
- su posible implementación histórica;
- y nuestra evaluación ética moderna.
9. El lenguaje de exterminio en el antiguo Cercano Oriente
Las fuentes militares del antiguo Cercano Oriente contienen con frecuencia lenguaje de victoria total: enemigos “destruidos”, ciudades “arrasadas”, poblaciones “eliminadas” y oponentes que supuestamente dejan de existir.
Estudios comparativos han mostrado que ese lenguaje puede funcionar retóricamente para expresar victoria completa, aunque el mismo enemigo vuelva a aparecer posteriormente.
Eso importa al estudiar textos bíblicos de conquista.
Pero aquí hay que evitar otro exceso.
El hecho de que existiera retórica militar hiperbólica no demuestra automáticamente que cada mandato de destrucción deba reinterpretarse como si nadie hubiera sido realmente asesinado.
Deuteronomio 20 no es simplemente una inscripción real celebrando una victoria después de la batalla. Es un discurso legislativo que formula qué debe hacerse.
Por tanto:
Dato histórico comparativo: el mundo antiguo utiliza retórica militar maximalista.
Inferencia posible: esa convención puede ayudar a interpretar algunos textos de conquista.
Límite: no basta por sí sola para neutralizar la fuerza literal de Deuteronomio 20:16–18.
10. La evidencia histórica y arqueológica
Otro problema distinto es preguntar cuánto de la conquista descrita por Josué corresponde a una campaña histórica uniforme de exterminio.
La arqueología del asentamiento temprano de Israel es compleja. Los modelos académicos incluyen conquista militar, infiltración gradual, transformación social interna, colapso de estructuras cananeas y combinaciones de varios procesos.
No existe una reconstrucción histórica única aceptada por todos los especialistas que permita identificar Deuteronomio 20 como una descripción periodística de una campaña histórica completa.
Esto obliga a distinguir:
Texto normativo: lo que Deuteronomio ordena dentro de su discurso.
Narración posterior: cómo Josué presenta ciertas campañas.
Reconstrucción histórica: qué ocurrió realmente durante el surgimiento de Israel en la tierra.
Esas tres cosas no deben confundirse.
11. Las excepciones dentro de la propia narrativa bíblica
La narrativa posterior también complica cualquier lectura puramente étnica.
Rahab, identificada como habitante de Jericó, es preservada junto con su casa. Los gabaonitas también sobreviven mediante un pacto con Israel.
Eso no elimina los textos de destrucción. Pero muestra que la narrativa canónica no funciona simplemente con la fórmula: “toda persona de determinada etnia debe morir por pertenecer a esa etnia”.
La cuestión de lealtad, alianza y respuesta frente a YHWH también desempeña un papel.
Desarrollo canónico: Josué presenta excepciones concretas dentro de poblaciones que, en la legislación general, aparecen bajo juicio.
Límite: esas excepciones no borran la severidad de Deuteronomio 20.
12. ¿Puede este texto justificar violencia religiosa hoy?
No.
Deuteronomio 20 está situado dentro de una coyuntura concreta: Israel, la entrada en la tierra, pueblos específicamente identificados y una estructura teopolítica antigua.
No existe en el texto una comisión abierta e indefinida para que comunidades religiosas posteriores identifiquen a sus enemigos con “cananeos” y reproduzcan la guerra.
Hacer eso sería sacar el mandato de su marco histórico y convertir una legislación particular en una autorización universal.
Eso es un anacronismo hermenéutico grave.
13. Lo que el texto permite afirmar
- Deuteronomio 20 distingue entre ciudades lejanas y pueblos asociados con la tierra de Canaán.
- Para los pueblos de la tierra, el texto utiliza lenguaje de destrucción total.
- La expresión “no dejarás con vida nada que respire” es explícita.
- El mandato se formula mediante la categoría del ḥērem.
- El texto ofrece como razón evitar que Israel adopte prácticas cultuales de esos pueblos.
- La orden está histórica y geográficamente delimitada dentro de la narración.
- La legislación no se presenta como mandato universal de guerra contra todos los pueblos.
14. Lo que requiere más cautela
- Aplicar sin explicación la categoría jurídica moderna de genocidio.
- Afirmar que todos los individuos de esos pueblos poseían la misma culpabilidad moral personal.
- Usar la retórica militar antigua para negar automáticamente toda violencia histórica.
- Suponer que Josué describe de forma simple todo el proceso histórico de asentamiento de Israel.
- Convertir el mandato en precedente para violencia religiosa contemporánea.
15. Entonces, ¿la Torá ordena un genocidio?
Una respuesta académicamente responsable necesita dos niveles.
En el nivel textual: Deuteronomio 20:16–18 ordena la destrucción total de pueblos concretos asociados a Canaán y emplea lenguaje que no limita la violencia a combatientes.
En el nivel de categorización moderna: llamar a eso “genocidio” establece una comparación con una categoría jurídica moderna. La comparación puede ser legítima para discutir la dimensión moral del texto, pero debe identificarse como una clasificación posterior, no como la categoría utilizada por Deuteronomio.
Por tanto, no debemos responder:
“No hay ningún problema porque el texto no dice eso.”
Sí existe un problema real.
Pero tampoco basta decir:
“Es genocidio, caso cerrado.”
Eso nombra la dificultad desde una categoría moderna, pero todavía no ha explicado el texto.
16. La dificultad permanece
Después de estudiar el lenguaje, la estructura, el contexto y las convenciones antiguas de guerra, el pasaje sigue siendo difícil.
Eso es precisamente lo que una lectura responsable debe permitir.
No todas las dificultades bíblicas desaparecen cuando adquirimos más contexto. En ocasiones el contexto permite entender mejor por qué el texto dice lo que dice y, al mismo tiempo, nos deja frente a una tensión moral más claramente definida.
El objetivo no es defender una versión suavizada del texto ni producir la caricatura más ofensiva posible.
Es llegar a la pregunta real.
Conclusión
Deuteronomio 20:16–18 sí prescribe una destrucción total contra pueblos específicos dentro de Canaán. El lenguaje es severo y no debe reducirse a una guerra exclusivamente contra soldados.
El propio texto sitúa el mandato dentro de la conquista de la tierra, lo vincula al ḥērem y ofrece como justificación el peligro de que Israel adopte prácticas religiosas que considera abominables.
La palabra “genocidio” puede expresar legítimamente la preocupación moral de un lector moderno, pero sigue siendo una categoría analítica posterior. El texto debe comprenderse primero dentro de su propio mundo histórico y literario.
Y aun después de hacerlo, la dificultad moral no desaparece.
Texto antes que respuesta fácil.
Control de la evidencia
Dato textual: Deuteronomio 20:16 ordena no dejar con vida “nada que respire”.
Dato textual: Deuteronomio 20:17 enumera pueblos cananeos específicos y utiliza la terminología del ḥērem.
Dato textual: Deuteronomio 20:18 da como razón impedir que Israel aprenda prácticas cultuales de esos pueblos.
Dato literario: Deuteronomio diferencia explícitamente estas ciudades de las ciudades lejanas de 20:10–15.
Dato histórico comparativo: la literatura militar del antiguo Cercano Oriente utiliza frecuentemente lenguaje maximalista de destrucción total.
Inferencia histórica: ese lenguaje puede contribuir a interpretar los relatos bíblicos de conquista, pero no demuestra por sí solo que los mandatos fueran puramente simbólicos.
Desarrollo canónico: narraciones como Rahab y los gabaonitas muestran excepciones dentro del tratamiento de poblaciones cananeas.
Categoría moderna: “genocidio” es un término jurídico moderno que puede emplearse comparativamente, pero no pertenece al vocabulario conceptual explícito de Deuteronomio.
Control de anacronismo: el mandato no debe trasladarse como autorización para violencia religiosa contemporánea.
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Serie: Pasajes Difíciles
Corpus: Tanaj
Texto estudiado: Deuteronomio 20:16–18
© Juan Carlos Suaste — Asamblea Berea