Josué 6:17–21 — ¿Por qué YHVH ordenó destruir Jericó, incluyendo mujeres y niños?
Pasajes Difíciles · Tanaj
Texto base: Josué 6:17–21
Josué 6:17–21 es uno de los textos más duros de toda la narrativa de conquista. La dificultad no está solo en la caída de Jericó, sino en la orden de destrucción total y en el hecho de que el relato incluye hombres, mujeres, jóvenes, ancianos y animales.
No sirve fingir que el texto dice menos de lo que dice. Pero tampoco sirve leerlo como si autorizara sin más cualquier violencia religiosa posterior.
La pregunta correcta no es cómo suavizar el pasaje hasta volverlo irreconocible. La pregunta correcta es más limitada y más seria: ¿qué dice realmente Josué 6:17–21, qué función cumple dentro de Josué y qué podemos afirmar sin ir más allá de la evidencia?
1. El texto
Después del cruce del Jordán, la circuncisión en Guilgal y la celebración de Pesaj, Israel llega a Jericó. La ciudad aparece como el primer gran obstáculo urbano en la entrada a la tierra. Josué 6 describe su caída no como una hazaña militar convencional, sino como un acto de obediencia ritual y de intervención divina.
En ese contexto, Josué declara que la ciudad será puesta bajo destrucción consagrada. El término clave del pasaje es:
חֵרֶם
ḥērem
En Josué 6:17, Jericó y todo lo que hay en ella son puestos bajo ḥērem. El término no significa simplemente “destrucción” en abstracto. Describe algo entregado por completo a YHVH, normalmente en la forma de destrucción irrevocable, de modo que no quede disponible para apropiación humana ordinaria.
Eso explica por qué la plata, el oro y ciertos utensilios de metal no pueden tomarse como botín privado, sino que son reservados para el tesoro de YHVH.
2. ¿El texto incluye explícitamente mujeres y niños?
Sí. Eso no es una inferencia. Es dato textual.
Josué 6:21 dice:
וַיַּחֲרִימוּ אֶת־כָּל־אֲשֶׁר בָּעִיר מֵאִישׁ וְעַד־אִשָּׁה מִנַּעַר וְעַד־זָקֵן וְעַד־שׁוֹר וָשֶׂה וַחֲמוֹר לְפִי־חָרֶב
wayyaḥărîmû ’et-kol ’asher ba‘îr me’îsh we‘ad-ishah, minna‘ar we‘ad-zaqen, we‘ad-shor waseh waḥămor, lefi-ḥarev
“Y destruyeron por completo todo lo que había en la ciudad: hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, y aun bueyes, ovejas y asnos, a filo de espada.”
La fórmula es deliberadamente totalizante. Habla de la población entera de la ciudad mediante pares que cubren el conjunto: hombre y mujer, joven y anciano. Por tanto, no es responsable negar que el relato incluya a no combatientes.
Ahora bien, el texto no usa en este versículo una palabra específica equivalente a “lactantes” como en 1 Samuel 15. Aquí la polaridad es:
מִנַּעַר וְעַד־זָקֵן
minna‘ar we‘ad-zaqen — “desde joven hasta anciano”
Eso sigue incluyendo a menores dentro del espectro de la ciudad, pero conviene citar el texto con precisión y no añadir vocabulario que el versículo no usa.
3. Rahab introduce una excepción decisiva
El mismo pasaje establece una excepción clara: Rahab y su casa deben ser preservados. Josué 6:17 dice:
“Pero Rahab la ramera vivirá, con todos los que estén en casa con ella, por cuanto escondió a los mensajeros que enviamos.”
Eso significa que el relato no presenta la caída de Jericó como destrucción ciega e indiscriminada en el sentido más absoluto posible. Hay juicio sobre la ciudad, pero también una excepción basada en la respuesta de Rahab.
Dentro de la lógica narrativa de Josué, Rahab representa a quien, siendo cananea y estando fuera de Israel, reconoce la acción de YHVH y se alinea con ella.
Dato textual: Rahab y su casa son preservados.
Inferencia exegética: el relato no funciona solo con la categoría “etnicidad”, sino también con la categoría “respuesta” frente a YHVH e Israel.
4. ¿Por qué Jericó ocupa este lugar?
Jericó es la primera ciudad significativa en la entrada a la tierra. Por eso tiene una función especial dentro del libro. No es presentada como una ciudad más entre otras, sino como una especie de “primer fruto” de la conquista.
Dentro de esa lógica, el ḥērem impide que la primera victoria se convierta en botín privado o en capital político del pueblo. La ciudad pertenece al juicio de YHVH y no a la codicia de Israel.
Ese punto se vuelve todavía más claro en Josué 7, cuando Acán toma para sí lo que estaba bajo ḥērem. La narración conecta directamente el pecado de Acán con la violación del estatuto de Jericó.
Por tanto, Josué 6 y 7 deben leerse juntos. Jericó no es solo una ciudad destruida. Es también el caso paradigmático de lo que ocurre cuando algo puesto bajo YHVH es apropiado por el ser humano.
5. ¿Se trata de juicio o de simple expansión militar?
Dentro de la presentación del libro, se trata de juicio. Eso no elimina la incomodidad moral, pero sí describe la lógica interna del texto.
Jericó aparece dentro del marco más amplio de la entrega de la tierra a Israel y del juicio sobre las naciones cananeas. Ese marco ya había sido anticipado en la Torá, especialmente en pasajes como Deuteronomio 7 y Deuteronomio 20.
Eso significa que, en la perspectiva narrativa de Josué, la caída de Jericó no se presenta como una operación militar autónoma nacida de ambición territorial humana, sino como una ejecución de juicio bajo mandato divino.
Pero conviene poner el freno donde corresponde:
Dato textual: el relato presenta la destrucción de Jericó como obediencia a una orden vinculada a YHVH.
Inferencia teológica: la narración entiende el evento como acto de juicio.
No demostrado por este pasaje solo: todos los detalles teológicos necesarios para resolver la dificultad moral contemporánea del lector.
6. El problema moral permanece
Hay que decirlo sin rodeos: la contextualización histórica y literaria ayuda, pero no suprime la dureza del texto.
El relato sigue incluyendo la destrucción de una ciudad con población no combatiente. No es honesto fingir que eso deja de ser problemático solo porque usemos correctamente la palabra ḥērem.
La exégesis responsable no consiste en defender sentimentalmente el texto ni en atacarlo con caricaturas. Consiste en describirlo con precisión.
Si el lector moderno siente la dificultad, esa reacción no debe ser despreciada. Debe ser disciplinada por la lectura cuidadosa.
7. ¿Debe entenderse como mandato universal para el pueblo de Dios?
No. Y aquí muchos cometen un error grave.
Josué 6 describe un evento concreto dentro de la historia de Israel, en un contexto teopolítico singular, vinculado a la conquista y al asentamiento en la tierra. No es una autorización abierta para la violencia religiosa de comunidades posteriores.
Trasladar mecánicamente Josué 6 a conflictos contemporáneos sería una lectura irresponsable y anacrónica.
Dato textual: la orden se dirige a Israel en una coyuntura histórica concreta.
Inferencia exegética sólida: el pasaje debe interpretarse dentro del marco narrativo de Josué y del establecimiento de Israel en la tierra.
No legítimo: convertir este texto en modelo universal para justificar violencia moderna.
8. ¿Hay también lenguaje de guerra estereotipado?
Muchos estudiosos han observado que los relatos de conquista del antiguo Cercano Oriente suelen emplear lenguaje maximalista o totalizante. En varios textos, bíblicos y extrabíblicos, se dice que un enemigo fue destruido por completo, aunque luego vuelva a aparecer en la narración.
Esa observación es relevante para el libro de Josué. Puede ayudar a explicar por qué ciertas fórmulas de aniquilación deben leerse también como parte de la retórica de guerra antigua.
Pero ese punto requiere disciplina. No debe usarse para vaciar el texto hasta hacerlo decir lo contrario de lo que afirma.
Inferencia histórica-literaria: Josué emplea convenciones narrativas antiguas de guerra y conquista.
Límite de esa inferencia: Josué 6:21 sigue formulando la destrucción de Jericó en términos totales y severos. La retórica antigua puede matizar la lectura; no puede borrar la dificultad.
9. Lo que el texto permite afirmar
- Jericó es puesta bajo ḥērem.
- La ciudad no puede ser tratada como botín ordinario.
- Rahab y su casa son preservados como excepción explícita.
- Josué 6:21 incluye hombres, mujeres, jóvenes, ancianos y animales en la destrucción.
- El libro presenta la caída de Jericó como acto de obediencia e intervención divina, no como simple estrategia militar humana.
- La caída de Jericó prepara además el contraste con el pecado de Acán en Josué 7.
10. Lo que el texto no permite afirmar sin más
- Que se trate de una licencia permanente para matar en nombre de Dios.
- Que la lógica del ḥērem pueda trasladarse mecánicamente a cualquier contexto posterior.
- Que Rahab sea un detalle marginal sin importancia teológica.
- Que la dureza del relato desaparezca simplemente por llamarlo “juicio”.
- Que la retórica antigua de guerra obligue a negar la severidad del texto.
11. Conclusión
La pregunta “¿por qué YHVH ordenó destruir Jericó, incluyendo mujeres y niños?” no se responde con un eslogan.
El relato de Josué 6 presenta la caída de Jericó como juicio, como acto de obediencia dentro de la conquista y como primer caso emblemático del ḥērem. Al mismo tiempo, introduce una excepción significativa en Rahab y anticipa el gran problema de Josué 7: qué ocurre cuando el ser humano toma para sí lo que pertenecía a YHVH.
Nada de eso elimina la dureza moral del texto. Pero sí impide leerlo de forma simplista.
Una lectura responsable debe resistir dos errores: hacer el relato más inocente de lo que es, o convertirlo en una caricatura anacrónica.
La tarea es más sobria: describir con precisión qué afirma el pasaje, qué función cumple en el libro y dónde debemos frenar nuestras inferencias.
Texto antes que respuesta fácil.
Control de la evidencia
Dato textual: Josué 6:17 pone a Jericó bajo ḥērem.
Dato textual: Rahab y su casa son preservados por haber protegido a los espías.
Dato textual: Josué 6:21 describe la destrucción de hombres, mujeres, jóvenes, ancianos y animales.
Dato literario: Jericó funciona como la primera gran ciudad de la conquista y como caso emblemático del ḥērem.
Dato literario: Josué 7 muestra que Jericó no debía convertirse en botín privado de Israel.
Inferencia exegética: el relato presenta la caída de Jericó como juicio y no como simple expansión política.
Inferencia histórica-literaria: el lenguaje totalizante de conquista debe leerse también a la luz de la retórica de guerra del antiguo Cercano Oriente.
No demostrado: que el texto funcione como autorización universal para violencia posterior.
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Serie: Pasajes Difíciles
Corpus: Tanaj
Texto estudiado: Josué 6:17–21
© Juan Carlos Suaste — Asamblea Berea