Biblioteca

Juan 20:28 — ¿Tomás llamó a Yeshúa “Señor mío y Dios mío”?


Juan 20:28 — ¿Tomás llamó a Yeshúa “Señor mío y Dios mío”?

Pasajes Difíciles · Escritos Apostólicos

Texto base: Juan 20:28

Juan 20:28 es uno de los textos cristológicos más discutidos del Evangelio de Juan. Para algunos, la conclusión parece inmediata: “Tomás llamó Dios a Yeshúa; por tanto, Yeshúa es el Padre”.

Otros reaccionan en sentido contrario: “Tomás realmente estaba hablando al Padre”, “solo fue una exclamación” o “theos significa aquí simplemente juez o representante”.

Los dos movimientos pueden ir demasiado rápido.

La primera pregunta no debe ser qué doctrina queremos defender. La primera pregunta debe ser: ¿qué dice realmente el texto griego, a quién habla Tomás y cómo encaja esta confesión dentro del Evangelio de Juan?

Antes de continuar quiero dejar clara mi posición: no creo que Yeshúa sea el Padre.

Pero esa convicción no me autoriza a modificar Juan 20:28. Del mismo modo, Juan 20:28 tampoco debe utilizarse para borrar la distinción entre Yeshúa y el Padre que el mismo Evangelio mantiene.

Texto antes que credo.

1. ¿Qué dice el griego?

El texto dice:

ἀπεκρίθη Θωμᾶς καὶ εἶπεν αὐτῷ·
ὁ κύριός μου καὶ ὁ θεός μου

apekrithē Thōmas kai eipen autō:
ho kyrios mou kai ho theos mou

“Tomás respondió y le dijo:
Mi Señor y mi Dios.”

Hay dos cuestiones diferentes que deben analizarse:

  • ¿a quién se dirige Tomás?
  • ¿qué significan las palabras kyrios y theos dentro de esta confesión?

2. El primer dato: Tomás habla a Yeshúa

La expresión decisiva es:

εἶπεν αὐτῷ

eipen autō

“le dijo a él”

¿A quién?

El contexto inmediato apunta a Yeshúa. En Juan 20:27, Yeshúa acaba de hablar directamente a Tomás y le muestra sus heridas. Entonces el v. 28 dice que Tomás “respondió y le dijo a él”. En el v. 29, Yeshúa responde nuevamente a Tomás: “Porque me has visto, has creído”.

La secuencia narrativa es sencilla:

Yeshúa habla a Tomás

Tomás responde a Yeshúa

“Mi Señor y mi Dios”

Yeshúa responde a la confesión

Por eso la explicación según la cual Tomás dice “mi Señor” a Yeshúa pero cambia repentinamente de destinatario para decir “mi Dios” al Padre resulta difícil de sostener.

El narrador no marca ningún cambio de destinatario.

Dato textual: Tomás responde a Yeshúa.

Inferencia muy fuerte: las dos expresiones, “mi Señor” y “mi Dios”, pertenecen a la misma confesión dirigida a Yeshúa.

3. “Mi Señor y mi Dios”

Tomás utiliza dos expresiones paralelas:

ὁ κύριός μου

ho kyrios mou

“mi Señor”

y:

ὁ θεός μου

ho theos mou

“mi Dios”

La segunda expresión no dice simplemente:

theos — “Dios”

sino:

ὁ θεός μου — ho theos mou — “mi Dios”

El sustantivo lleva artículo y está acompañado por el pronombre posesivo mou, “mío”. La formulación es personal.

No dice: “eres parecido a Dios”.

No dice: “eres divino” como paráfrasis abstracta.

La expresión conservada por Juan es: “mi Dios”.

4. El texto que estamos interpretando está en griego

Aquí hay un control metodológico indispensable.

El texto de Juan 20:28 que poseemos y analizamos críticamente está transmitido en griego. La palabra que aparece es:

θεός

theos

No tenemos aquí un manuscrito hebreo antiguo que utilice:

אֱלֹהִים

’elohim

Esto no significa que Juan carezca de contexto judío. El Evangelio está saturado de Torá, Profetas, Salmos, fiestas, Templo, expectativas mesiánicas y categorías judías.

Pero una cosa es utilizar el hebreo y el judaísmo antiguo para comprender el mundo conceptual de Juan. Otra muy distinta es sustituir el griego conservado por una reconstrucción hebrea hipotética.

Principio metodológico: el hebreo puede aportar contexto comparativo; el griego constituye aquí el dato textual primario.

5. ¿“Theos” significa simplemente “Elohim”, y “Elohim” puede significar juez?

Ese argumento no funciona filológicamente de esa manera.

Es verdad que la Septuaginta utiliza frecuentemente theos para traducir ’elohim. Pero de ahí no se sigue que cada aparición de theos en el Nuevo Testamento pueda interpretarse seleccionando cualquier significado posible de ’elohim en el Tanaj.

El procedimiento correcto es:

  1. analizar theos dentro de la frase griega;
  2. examinar su referente en el contexto inmediato;
  3. estudiar cómo Juan utiliza el término;
  4. comparar antecedentes escriturarios y judíos;
  5. y solo después formular una conclusión teológica.

No es legítimo hacer:

theos

elohim

elohim a veces tiene otros referentes

“por tanto Juan 20:28 significa ‘mi juez’”

Eso selecciona retroactivamente un significado para evitar el sentido más natural de la oración griega.

6. ¿Fue solamente una exclamación: “¡Dios mío!”?

También se ha propuesto que Tomás no estaba haciendo una afirmación cristológica, sino expresando sorpresa.

El problema es nuevamente la narración.

Juan no dice simplemente: “Tomás exclamó”.

Dice:

ἀπεκρίθη ... καὶ εἶπεν αὐτῷ

apekrithē ... kai eipen autō

“respondió ... y le dijo a él”

Además, Yeshúa interpreta la respuesta de Tomás en términos de fe: “porque me has visto, has creído”.

La escena presenta el movimiento de Tomás desde la incredulidad hacia la confesión.

Por eso entender “mi Dios” como una interjección independiente dirigida al aire o al Padre no explica bien la estructura narrativa.

7. Juan 20:28 y el comienzo del Evangelio

Juan abre su Evangelio con una afirmación conocida:

θεὸς ἦν ὁ λόγος

theos ēn ho logos

“el Logos era theos”

Casi al final de la narración, Tomás dice al Yeshúa resucitado:

ὁ κύριός μου καὶ ὁ θεός μου

ho kyrios mou kai ho theos mou

Esta correspondencia entre Juan 1 y Juan 20 ha llevado a muchos intérpretes a considerar la confesión de Tomás uno de los puntos culminantes de la cristología joánica.

Eso no significa que toda formulación metafísica desarrollada posteriormente esté contenida sin más en cuatro palabras.

Sí significa que la palabra theos forma parte real de la manera en que Juan presenta a Yeshúa.

8. Juan 20:31 controla lo que hacemos con Juan 20:28

Tres versículos después, el propio evangelista declara el propósito de su obra:

“Estas cosas se han escrito para que creáis que Yeshúa es el Mesías, el Hijo de Dios.”

Eso merece atención.

Después de colocar en labios de Tomás la confesión: “mi Señor y mi Dios”, Juan no concluye:

“para que creáis que Yeshúa es el Padre”.

Dice:

el Mesías
y
el Hijo de Dios.

Por tanto, hay que separar dos preguntas:

¿Tomás aplica theos a Yeshúa?
La sintaxis y la narración favorecen fuertemente una respuesta afirmativa.

¿Eso significa que Yeshúa es el Padre?
No. Esa conclusión no se sigue del texto.

9. Juan 20:17 es un control que no puede ignorarse

Once versículos antes, el mismo Yeshúa resucitado dice:

“Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios.”

El griego contiene:

θεόν μου καὶ θεὸν ὑμῶν

theon mou kai theon hymōn

“mi Dios y vuestro Dios”

Después, en 20:28, Tomás dice a Yeshúa:

ὁ θεός μου

ho theos mou

“mi Dios”

Las dos afirmaciones están en el mismo capítulo.

Por tanto, una lectura seria debe conservar ambas:

Yeshúa llama al Padre “mi Dios”.
y
Tomás llama a Yeshúa “mi Dios”.

No podemos utilizar Juan 20:17 para borrar 20:28.

Tampoco podemos utilizar 20:28 para borrar 20:17.

Esa tensión pertenece al texto y debe explicarse, no eliminarse.

10. Juan mantiene una relación asimétrica entre Padre e Hijo

A lo largo del Evangelio, el Padre y Yeshúa no aparecen como personajes intercambiables.

El Padre envía; el Hijo es enviado.

El Padre da; el Hijo recibe.

El Padre glorifica; el Hijo es glorificado.

El Hijo realiza la voluntad del Padre.

En Juan 17:3, Yeshúa llama al Padre: “el único Dios verdadero”.

En Juan 20:17 lo llama: “mi Dios”.

Por tanto, decir: “Tomás llamó a Yeshúa theos; por eso Yeshúa es el Padre” es un salto que Juan no hace.

Pero afirmar: “como Yeshúa no es el Padre, Tomás no pudo llamarlo theos” también fuerza el texto.

11. ¿Puede la agencia divina ayudar a explicar el texto?

Posiblemente, en parte.

El judaísmo antiguo conocía formas fuertes de representación divina, agencia, Nombre, Sabiduría, Palabra y figuras investidas de autoridad extraordinaria. Ese mundo conceptual puede ser relevante para estudiar la cristología de Juan.

Pero hay que mantener una distinción metodológica:

“Agencia” puede ser una explicación histórica o teológica de la confesión.

No es una traducción de:

ὁ θεός μου

“mi Dios”

No podemos convertir esas palabras en: “mi agente autorizado”.

La categoría de agencia puede intentar explicar por qué Juan permite aplicar este lenguaje a una figura distinta del Padre. No puede sustituir las palabras que Tomás pronuncia.

12. La pregunta ontológica viene después

Aquí conviene separar exégesis de teología sistemática.

Una cosa es preguntar:

¿Tomás aplica la palabra theos a Yeshúa?

Otra es preguntar:

  • ¿qué significa ontológicamente esa aplicación?
  • ¿cómo entiende Juan la relación entre Padre, Logos e Hijo?
  • ¿debe explicarse mediante identidad divina?
  • ¿mediante agencia?
  • ¿mediante categorías de Sabiduría y Logos?
  • ¿cómo se relaciona con el desarrollo cristológico posterior?

Estas preguntas pertenecen a una segunda etapa interpretativa.

Richard Bauckham ha enfatizado la categoría de identidad divina. Larry Hurtado estudió la inclusión extraordinaria de Yeshúa dentro de la devoción cristiana temprana. James F. McGrath ha dado mayor peso a categorías judías de agencia y legitimación. Marianne Meye Thompson ha estudiado la relación Padre-Hijo dentro de la particular teología de Dios del cuarto Evangelio.

Estas propuestas no son idénticas. Eso demuestra precisamente que reconocer el dato textual no resuelve automáticamente toda la cuestión ontológica.

13. Lo que el texto permite afirmar

  • Tomás habla directamente a Yeshúa.
  • Dice “mi Señor y mi Dios”.
  • El término utilizado es realmente theos.
  • El texto que poseemos está transmitido en griego.
  • Yeshúa no corrige la confesión de Tomás como si fuera un error.
  • Yeshúa relaciona la respuesta de Tomás con su fe.
  • Juan 20:28 funciona como uno de los puntos culminantes de la presentación cristológica del Evangelio.
  • Juan mantiene simultáneamente una distinción real entre Yeshúa y el Padre.

14. Lo que el texto no permite afirmar sin más

  • Que Tomás realmente dirigiera “mi Dios” al Padre.
  • Que “mi Dios” sea solamente una interjección emocional desligada de Yeshúa.
  • Que theos pueda reemplazarse automáticamente por un supuesto hebreo Elohim con el sentido de “juez”.
  • Que poseamos un original hebreo antiguo de Juan 20:28 que corrija el griego conservado.
  • Que porque Tomás llama theos a Yeshúa, Yeshúa deba ser identificado con el Padre.
  • Que porque Yeshúa llama al Padre “mi Dios”, Tomás no pueda llamar theos a Yeshúa.

15. Entonces, ¿Tomás llamó a Yeshúa “Señor mío y Dios mío”?

Sí. La lectura más natural de la gramática y de la secuencia narrativa es que ambas expresiones se dirigen a Yeshúa.

El texto no necesita ser protegido de esa conclusión.

Pero esa conclusión tampoco responde por sí sola a todas las preguntas cristológicas posteriores.

Podemos afirmar:

Tomás llama a Yeshúa “mi Señor y mi Dios”.

Y al mismo tiempo:

Yeshúa no es presentado como el Padre.

Juan conserva ambas cosas.

La dificultad comienza precisamente cuando nuestros sistemas nos obligan a eliminar una para conservar la otra.

16. La verdadera incomodidad de Juan 20:28

Este texto incomoda a más de una posición.

Incomoda a quien quiere afirmar que Yeshúa nunca recibe la designación theos.

E incomoda también a quien quiere utilizar cada aplicación de theos para borrar la distinción entre Padre e Hijo.

Juan no permite ninguna de las dos simplificaciones.

Yeshúa sigue siendo el Hijo, el enviado, el que tiene Padre y el que llama al Padre “mi Dios”.

Y, sin embargo, el Evangelio permite que Tomás se dirija a él diciendo:

ὁ κύριός μου καὶ ὁ θεός μου

ho kyrios mou kai ho theos mou

“mi Señor y mi Dios”

Ese es el dato.

Después podemos debatir cómo explicarlo teológicamente.

Texto antes que credo.

Control de la evidencia

Dato textual: Juan 20:28 está transmitido en griego y contiene kyrios y theos.

Dato textual: Tomás responde a Yeshúa mediante la fórmula eipen autō, “le dijo a él”.

Dato textual: Tomás pronuncia ho kyrios mou kai ho theos mou, “mi Señor y mi Dios”.

Dato textual: en Juan 20:17 Yeshúa llama al Padre “mi Dios”.

Dato textual: Juan 20:31 identifica a Yeshúa como “el Mesías, el Hijo de Dios”.

Inferencia exegética muy fuerte: ambas expresiones de 20:28 se dirigen a Yeshúa; el texto no marca un cambio de destinatario.

Inferencia literaria fuerte: Juan 20:28 funciona como culminación confesional de la narrativa y dialoga literariamente con el prólogo de Juan 1.

Contexto histórico posible: categorías judías de agencia, Sabiduría, Logos y representación divina pueden ayudar a explicar la cristología joánica.

Desarrollo teológico: determinar qué ontología Padre-Hijo explica conjuntamente Juan 1:1, 17:3, 20:17 y 20:28 pertenece a una etapa interpretativa posterior.

Sobreafirmación: “Juan 20:28 demuestra que Yeshúa es el Padre”.

Sobreafirmación opuesta: “Tomás no llamó a Yeshúa Dios”.

Bibliografía básica

Brown, Raymond E. The Gospel According to John XIII–XXI. Anchor Bible 29A. Garden City, NY: Doubleday, 1970.

Keener, Craig S. The Gospel of John: A Commentary. 2 vols. Peabody, MA: Hendrickson, 2003.

Thompson, Marianne Meye. The God of the Gospel of John. Grand Rapids: Eerdmans, 2001.

McGrath, James F. John’s Apologetic Christology: Legitimation and Development in Johannine Christology. Cambridge: Cambridge University Press, 2001.

Bauckham, Richard. Jesus and the God of Israel. Grand Rapids: Eerdmans, 2008.

Hurtado, Larry W. Lord Jesus Christ: Devotion to Jesus in Earliest Christianity. Grand Rapids: Eerdmans, 2003.

Barrett, C. K. The Gospel According to St John. 2nd ed. Philadelphia: Westminster Press, 1978.

Danker, Frederick W., ed. A Greek-English Lexicon of the New Testament and Other Early Christian Literature. 3rd ed. Chicago: University of Chicago Press, 2000. Véanse especialmente θεός, κύριος y λέγω.


Serie: Pasajes Difíciles · Yeshúa y el Padre
Corpus: Escritos Apostólicos
Texto estudiado: Juan 20:28

© Juan Carlos Suaste — Asamblea Berea