Cursos · PASAJES DIFÍCILES · TANAJ Violencia, juicio y textos que incomodan

1 Reyes 13:18–24 — ¿Por qué murió el profeta de Judá si otro profeta lo engañó?


Pasajes Difíciles · Tanaj

Texto base: 1 Reyes 13:1–32

1 Reyes 13 contiene uno de los relatos proféticos más extraños y perturbadores del Tanaj.

Un “hombre de Dios” llega desde Judá a Betel con una palabra de YHWH contra el altar establecido por Jeroboam.
Su señal se cumple inmediatamente.

YHWH le había dado además instrucciones específicas:


“No comas pan, no bebas agua y no regreses por el camino por el que viniste.”

El profeta obedece inicialmente.

Pero un anciano profeta de Betel lo alcanza y le dice:


“Yo también soy profeta como tú, y un ángel me habló por palabra de YHWH diciendo:
Hazlo volver contigo a tu casa para que coma pan y beba agua.”

Entonces el narrador añade una frase decisiva:

“Le mintió.”

El hombre de Dios cree la mentira, regresa, come y bebe.

Después, paradójicamente, la palabra verdadera de YHWH llega precisamente por medio del profeta que lo había engañado:
el hombre de Dios morirá por haber desobedecido el mandato recibido.

Al salir, un león lo mata.

La pregunta es inevitable:


¿Por qué YHWH juzga al profeta engañado y no evita que caiga en la mentira?

Y todavía más:


¿Cómo puede el mismo personaje mentir acerca de una palabra de YHWH y después transmitir una verdadera?

Texto antes que respuesta fácil.

1. El personaje principal no recibe nombre

1 Reyes 13 lo identifica repetidamente como:

אִישׁ הָאֱלֹהִים

ʾîš hāʾĕlōhîm

“hombre de Dios”.

El narrador no proporciona su nombre.

Esto concentra la atención no en su identidad personal sino en su función:

es portador de una palabra de YHWH.

Su autoridad depende precisamente de transmitir y obedecer esa palabra.

2. El episodio comienza con una profecía contra Betel

Jeroboam ha establecido un santuario en Betel.

El hombre de Dios llega:

“por palabra de YHWH”.

Profetiza contra el altar y anuncia el futuro nacimiento de Josías, quien profanará aquel lugar.

También anuncia una señal inmediata:

el altar se partirá y las cenizas se derramarán.

La señal ocurre.

Esto establece desde el principio que el hombre de Dios ha recibido auténticamente una palabra divina.

No estamos ante un falso profeta desde el comienzo.

3. Jeroboam intenta detenerlo

Cuando el rey extiende la mano y ordena:

“¡Prendedlo!”

su mano queda paralizada.

Entonces el altar se rompe conforme a la señal anunciada.

Jeroboam pide al hombre de Dios que interceda.

El profeta lo hace y la mano del rey es restaurada.

La autoridad profética queda así confirmada mediante:

  • profecía;
  • señal;
  • juicio;
  • e intercesión.

4. Jeroboam ofrece hospitalidad y recompensa

Después de la restauración, el rey dice:


“Ven conmigo a casa y come, y te daré un regalo.”

Pero el hombre de Dios responde:


“Aunque me dieras la mitad de tu casa, no iría contigo;
no comería pan ni bebería agua en este lugar.”

¿Por qué?

Porque ha recibido una orden directa:


“No comas pan, no bebas agua y no regreses por el camino por el que viniste.”

Frente al rey, el profeta obedece perfectamente.

5. La prohibición forma parte de la señal profética

El texto no explica explícitamente por qué YHWH prohíbe al hombre de Dios comer y beber en Betel.

Pero dentro del contexto, la prohibición probablemente refuerza la separación entre el mensajero y el santuario condenado.

No compartir mesa allí puede funcionar como signo de rechazo.

Sin embargo, debemos clasificarlo correctamente:

Dato textual: YHWH prohíbe comer, beber y regresar por el mismo camino.

Inferencia literaria plausible: la abstención de hospitalidad dramatiza la ruptura con Betel y su sistema cultual.

No explicitado: el texto nunca explica directamente el simbolismo de la prohibición.

6. Aparece un segundo profeta

En Betel vive:

נָבִיא אֶחָד זָקֵן

nābîʾ ʾeḥād zāqēn

“un cierto profeta anciano”.

Sus hijos le cuentan lo ocurrido.

Él pregunta qué camino tomó el hombre de Dios, ensilla su asno y sale a buscarlo.

Lo encuentra sentado debajo de una encina o terebinto.

Entonces pregunta:

“¿Eres tú el hombre de Dios que vino de Judá?”

Él responde:

“Yo soy.”

7. El anciano ofrece exactamente aquello que estaba prohibido

El profeta de Betel le dice:

“Ven conmigo a casa y come pan.”

El hombre de Dios vuelve a repetir correctamente la orden divina.

Dice que no puede regresar, comer ni beber.

Hasta este punto sigue obedeciendo.

Entonces ocurre el engaño.

8. “Yo también soy profeta como tú”

El anciano declara:

גַּם־אֲנִי נָבִיא כָּמוֹךָ

gam-ʾănî nābîʾ kāmôḵā

“Yo también soy profeta como tú.”

Su argumento comienza apelando a autoridad profética compartida.

No dice simplemente:

“cambié de opinión; ven conmigo.”

Afirma poseer una revelación posterior.

9. El supuesto mensaje del ángel

El anciano continúa:


“Un ángel me habló por palabra de YHWH diciendo:
Hazlo volver contigo a tu casa para que coma pan y beba agua.”

La afirmación es poderosa porque contiene:

  • autoridad profética;
  • un mensajero celestial;
  • la fórmula “por palabra de YHWH”;
  • y una supuesta nueva revelación.

Sin embargo, el narrador destruye inmediatamente toda ambigüedad.

10. “Pero le mintió”

El hebreo dice:

כִּחֵשׁ לוֹ

kiḥēš lô

“le mintió”.

Esta es información privilegiada del narrador.

El lector sabe que:

no hubo tal palabra del ángel.

La afirmación del anciano es falsa.

No debemos intentar convertirla en:

“quizá realmente recibió un mensaje ambiguo.”

El texto dice que mintió.

11. El hombre de Dios cree la revelación posterior

El v. 19 dice:


“Entonces volvió con él, comió pan en su casa y bebió agua.”

Aquí está el punto de la transgresión.

El hombre de Dios tenía:

una palabra directa previa de YHWH.

Ahora recibe:

una palabra indirecta supuestamente posterior.

Acepta la segunda aunque contradice frontalmente la primera.

12. ¿Por qué es responsable si fue engañado?

Esta es la pregunta central.

El relato parece asumir que la mentira del anciano no elimina la responsabilidad del hombre de Dios porque él ya poseía una instrucción inequívoca.

La estructura es:

YHWH habla directamente

↓

“no comas ni bebas”

↓

otro profeta afirma nueva revelación

↓

“come y bebe”

↓

el hombre de Dios abandona la palabra original

La narrativa considera que una afirmación profética posterior no cancela automáticamente una palabra previamente recibida.

13. El problema no es simplemente “creyó una mentira”

Todo ser humano puede ser engañado.

Pero aquí existe una circunstancia particular.

La supuesta revelación posterior contradice exactamente aquello que el hombre de Dios afirma haber recibido de YHWH.

No existe una simple diferencia de detalles.

Tenemos:


YHWH: no comas

profeta: come

y:


YHWH: no bebas

profeta: bebe.

Por eso el relato convierte la obediencia a la palabra recibida en criterio de discernimiento.

14. Deuteronomio proporciona un control canónico importante

Deuteronomio 13 advierte que incluso si aparece una señal convincente, Israel no debe seguir un mensaje que contradiga la lealtad previamente ordenada por YHWH.

El principio es relevante:

una nueva experiencia religiosa no posee autoridad automática para cancelar una revelación anterior.

1 Reyes 13 no cita explícitamente Deuteronomio 13.

Por tanto:

Analogía canónica fuerte: ambos textos subordinan nuevas pretensiones revelatorias a una palabra previamente establecida.

No demostrado: dependencia literaria directa.

15. La autoridad del mensajero no garantiza la verdad del mensaje

El anciano dice:

“Yo también soy profeta.”

Y el narrador no niega que sea profeta.

De hecho, poco después ocurre algo sorprendente:

la palabra de YHWH viene realmente sobre él.

Esto significa que el relato presenta un fenómeno incómodo:

una persona con función profética puede mentir.

El título o experiencia religiosa de alguien no convierte automáticamente cada declaración suya en palabra de YHWH.

16. El mentiroso se convierte después en portavoz verdadero

Mientras comen, el v. 20 dice:


“vino palabra de YHWH al profeta que lo había hecho volver.”

Este detalle es deliberadamente desconcertante.

El mismo hombre que acaba de fabricar una revelación falsa recibe ahora una palabra auténtica.

La Biblia no presenta aquí una teoría simple donde:

profeta verdadero = jamás puede decir una mentira.

Tampoco:

persona que mintió = incapaz para siempre de recibir una palabra verdadera.

El discernimiento no puede basarse solamente en la identidad del mensajero.

17. La sentencia contra el hombre de Dios

El anciano proclama:


“Por cuanto fuiste rebelde a la boca de YHWH
y no guardaste el mandamiento que YHWH tu Dios te había ordenado,
sino que volviste, comiste pan y bebiste agua...
tu cadáver no entrará en el sepulcro de tus padres.”

La acusación no dice:

“pecaste porque fuiste estúpido”.

Dice:

“fuiste rebelde a la boca de YHWH”.

El criterio es la orden recibida.

18. El lenguaje de “la boca de YHWH”

La expresión:

פִּי יְהוָה

pî YHWH

“la boca de YHWH”

subraya la autoridad directa del mandato.

El pecado no se presenta simplemente como incumplimiento de una regla arbitraria.

Es rechazo de una palabra que el propio hombre de Dios sabía que había recibido.

19. El león mata al profeta

Después de salir:

“un león lo encontró en el camino y lo mató.”

La muerte cumple la sentencia anunciada.

Pero la escena contiene detalles extraordinarios.

El cadáver permanece en el camino.

El asno permanece a su lado.

El león también permanece allí.

20. El león no come el cadáver

El narrador enfatiza posteriormente:


“el león no había comido el cadáver ni había despedazado al asno.”

Esto transforma la escena.

No parece un ataque animal ordinario motivado por hambre.

El león:

  • mata al hombre;
  • no consume el cuerpo;
  • no ataca al asno;
  • permanece junto a ambos.

Dentro de la lógica narrativa, esto funciona como señal de que la muerte corresponde al juicio anunciado.

Inferencia narrativa fuerte: el comportamiento anormal del león confirma el carácter judicial del acontecimiento.

21. ¿Dice el texto que YHWH envió el león?

No utiliza una frase como:

“YHWH envió un león.”

Pero la secuencia es:

palabra de juicio

↓

salida del profeta

↓

león lo mata

↓

conducta extraordinaria del animal

La relación narrativa es muy fuerte.

Por tanto:

Dato textual: un león mata al hombre de Dios.

Inferencia narrativa muy fuerte: la muerte realiza el juicio anunciado por YHWH.

22. ¿Por qué no muere el profeta que mintió?

El texto nunca responde explícitamente esta pregunta.

Esta ausencia es importante.

El anciano:

  • miente;
  • induce al hombre de Dios a desobedecer;
  • y no recibe en el relato un castigo equivalente.

Eso puede resultar moralmente perturbador.

Pero no debemos fabricar una respuesta que el narrador no ofrece.

Podemos afirmar:

Dato textual: el hombre de Dios es juzgado por desobedecer la palabra que había recibido.

Dato textual: el anciano mintió.

No explicado: por qué el relato no presenta una sanción inmediata contra el anciano por su mentira.

23. El texto no enseña que mentir sea aceptable

La ausencia de castigo inmediato no equivale a aprobación.

El narrador llama explícitamente mentira a la afirmación del anciano.

No la justifica.

No la denomina revelación legítima.

No convierte al engañador en modelo ético.

El foco narrativo simplemente permanece sobre la obediencia del hombre de Dios.

24. El anciano lamenta profundamente la muerte

Cuando escucha lo sucedido, el anciano reconoce:


“Es el hombre de Dios que fue rebelde a la boca de YHWH.”

Después recupera el cadáver y lamenta:

“¡Ay, hermano mío!”

Finalmente lo sepulta en su propio sepulcro.

Esto añade complejidad al personaje.

No aparece simplemente celebrando haber destruido a otro profeta.

Su motivación original para mentir permanece sin explicación.

25. ¿Por qué mintió el anciano?

El texto no nos lo dice.

Se han propuesto varias explicaciones:

  • curiosidad;
  • celos;
  • deseo de probar al profeta;
  • deseo de hospitalidad;
  • competencia profética;
  • interés en escuchar más acerca de la señal.

Ninguna puede demostrarse.

Por tanto:

Dato textual: mintió para conseguir que el hombre regresara.

No especificado: su motivación psicológica.

26. La historia contiene una ironía profética deliberada

El hombre de Dios fue capaz de:

  • confrontar a un rey;
  • resistir una amenaza;
  • rechazar riqueza;
  • rechazar la mesa real.

Pero cae ante:

otro profeta que dice haber recibido una nueva palabra de YHWH.

El peligro no llega mediante persecución.

Llega mediante lenguaje religioso.

Ese contraste parece fundamental para la narrativa.

27. El relato es una advertencia sobre discernimiento profético

1 Reyes 13 muestra que no todo mensaje acompañado de:

  • “Dios me dijo”;
  • “soy profeta”;
  • “un ángel me habló”;
  • “esta es palabra de YHWH”

debe aceptarse automáticamente.

El hombre de Dios ya tenía un criterio:

la palabra que había recibido directamente.

La nueva revelación la contradijo.

Ese contraste constituye el corazón pedagógico del episodio.

28. ¿Significa esto que nunca puede existir una nueva revelación?

No.

El Tanaj contiene innumerables ocasiones en que YHWH entrega nuevas instrucciones.

El problema aquí es que la nueva supuesta revelación contradice directamente una orden específica todavía vigente.

Además, el narrador informa explícitamente que era mentira.

Por tanto, no debemos convertir el relato en una regla simplista:

“Dios nunca puede modificar una instrucción anterior.”

Eso no es lo que 1 Reyes 13 intenta enseñar.

29. ¿Puede Dios cambiar una instrucción?

En principio, quien dio una orden podría proporcionar otra.

Pero ese no es el problema del relato.

YHWH no dio realmente la segunda instrucción.

El anciano la inventó.

Por tanto, la cuestión no es:

“¿puede Dios cambiar de opinión?”

sino:

“¿cómo debe responder un profeta cuando otro mensajero afirma haber recibido una palabra que contradice la que él mismo sabe que recibió?”

30. La referencia al ángel aumenta la fuerza del engaño

El anciano no afirma simplemente:

“YHWH me habló.”

Introduce:

un ángel.

Esto dota a la mentira de apariencia sobrenatural.

Pero el relato enseña que una pretensión de origen celestial no es suficiente.

Dentro de la historia, incluso:

“un ángel me dijo”

debe evaluarse frente a la palabra previamente recibida.

31. Una comparación posterior con Gálatas 1

Mucho después, Pablo formulará un principio sorprendentemente parecido:


“aunque nosotros o un ángel del cielo anunciara algo diferente...”

La semejanza conceptual es interesante:

la autoridad aparente del mensajero no cancela automáticamente un mensaje previamente establecido.

Pero debemos mantener las categorías:

Comparación canónica posterior: existe una analogía conceptual.

No demostrado: que Gálatas esté citando o aludiendo directamente a 1 Reyes 13.

32. ¿Qué función tiene el episodio dentro de 1 Reyes?

La historia no está aislada.

Forma parte de la condena del sistema cultual de Jeroboam.

El hombre de Dios anuncia juicio sobre el altar de Betel.

Aunque él mismo muere por desobediencia, su profecía no queda invalidada.

Esto es decisivo.

La falla del mensajero no cancela la palabra verdadera que había pronunciado.

33. El anciano confirma finalmente la profecía

Después de sepultar al hombre de Dios, el profeta anciano dice a sus hijos que cuando muera lo entierren junto a él.

¿Por qué?

Porque reconoce:


“ciertamente se cumplirá la palabra que proclamó por palabra de YHWH contra el altar de Betel.”

El anciano que había mentido acerca de una revelación reconoce ahora la autenticidad de la profecía del hombre muerto.

La narración mantiene así una distinción:


el profeta puede fallar

sin que por ello la palabra auténtica de YHWH falle.

34. 2 Reyes 23 completa la historia

Mucho después, durante la reforma de Josías, 2 Reyes 23 narra que el altar de Betel es profanado.

Josías ve sepulcros cercanos y ordena sacar huesos.

Entonces pregunta por un monumento.

Le responden:


“Es el sepulcro del hombre de Dios que vino de Judá y proclamó estas cosas que has hecho contra el altar de Betel.”

Josías ordena:

“Déjenlo; nadie mueva sus huesos.”

Así, la profecía de 1 Reyes 13 recibe cumplimiento narrativo en 2 Reyes 23.

35. La muerte del profeta no invalida su mensaje

Esto merece énfasis.

El hombre de Dios desobedece.

Muere bajo juicio.

Pero la palabra verdadera que entregó contra Betel sigue cumpliéndose.

Por tanto:

la autoridad de la palabra no depende de la perfección posterior del mensajero.

A la vez:

haber transmitido una palabra verdadera no inmuniza al mensajero contra responsabilidad personal.

Esa doble afirmación es una de las contribuciones teológicas más fuertes del relato.

36. ¿Es el castigo desproporcionado?

Un lector moderno puede pensar:

“Fue engañado; ¿realmente merecía morir?”

El relato no presenta una discusión filosófica sobre proporcionalidad penal.

Dentro de su lógica, el hombre posee una función profética extraordinaria y una orden explícita directamente vinculada a su misión.

La desobediencia compromete el signo profético que debía representar.

Eso explica la gravedad narrativa.

Pero no significa que el lector deba considerar automáticamente resuelta toda dificultad moral.

Explicación narrativa: la severidad está relacionada con su responsabilidad como mensajero que recibió una orden directa.

Pregunta ética posterior: si la sanción parece proporcional a la culpabilidad de una persona engañada.

37. El texto coloca mayor responsabilidad sobre quien recibió mayor claridad

Esta parece ser una inferencia importante.

El hombre de Dios no depende del anciano para saber qué había ordenado YHWH.

Él mismo repite la orden varias veces.

La conoce.

Su problema no es ignorancia.

Es permitir que otra voz anule aquello que sabía.

Por tanto:

la claridad de la palabra recibida intensifica su responsabilidad.

38. Lo que el texto permite afirmar

  • El hombre de Dios recibe una palabra auténtica de YHWH.
  • Su profecía contra Betel recibe una señal inmediata.
  • YHWH le prohíbe comer, beber y volver por el mismo camino.
  • El hombre rechaza correctamente la hospitalidad de Jeroboam.
  • Un profeta anciano de Betel le afirma que un ángel ha entregado una nueva instrucción.
  • El narrador dice explícitamente que el anciano mintió.
  • El hombre de Dios acepta la afirmación y desobedece la orden inicial.
  • Una verdadera palabra de YHWH llega después al mismo profeta anciano.
  • El hombre de Dios es condenado por desobedecer la palabra que había recibido.
  • Un león lo mata.
  • El león no come el cuerpo ni mata al asno.
  • La profecía original contra Betel sigue siendo verdadera y posteriormente se cumple.

39. Lo que el texto no permite afirmar con seguridad

  • Por qué exactamente mintió el profeta anciano.
  • Que el anciano dejara de ser profeta cuando mintió.
  • Que toda palabra posterior a una revelación anterior sea necesariamente falsa.
  • Que un ángel realmente hablara al profeta anciano.
  • Que YHWH engañara directamente al hombre de Dios.
  • Por qué el profeta anciano no recibe un castigo inmediato equivalente.
  • Que el león actuara simplemente por hambre.
  • Que la muerte del hombre de Dios invalide su profecía previa.

40. Entonces, ¿por qué murió si fue engañado?

Dentro de la lógica de 1 Reyes 13, porque el engaño no anuló la palabra que él mismo ya había recibido directamente.

El hombre sabía:


“No comas.

No bebas.

No regreses.”

La nueva afirmación decía exactamente lo contrario.

El relato considera responsable al mensajero porque permitió que una autoridad religiosa externa reemplazara una orden que él sabía provenía de YHWH.

Eso no convierte la mentira del anciano en algo inocente.

Simplemente significa que:

ser engañado y ser totalmente irresponsable no son categorías idénticas dentro de esta historia.

41. ¿Y por qué YHWH habló después mediante el profeta mentiroso?

Probablemente esta sea la parte más desconcertante del relato.

El texto nos obliga a distinguir:

el carácter del mensajero

de:

la autenticidad de un mensaje particular.

El anciano pudo:

mentir en un momento

y después:

recibir una palabra auténtica de YHWH.

Eso resulta incómodo precisamente porque destruye una fórmula excesivamente sencilla:


“si una persona alguna vez habla falsamente, ninguna palabra verdadera puede volver a venir por medio de ella.”

El texto no permite esa simplificación.

42. La verdadera dificultad

Una lectura superficial dice:

“Dios mató a un hombre inocente que no podía saber que lo estaban engañando.”

Eso omite que el hombre conocía exactamente la orden que había recibido.

La lectura contraria dice:

“El hombre no fue engañado; simplemente quiso desobedecer.”

Eso tampoco es lo que el texto dice.

Fue realmente engañado.

La tensión verdadera es:


¿Cómo distribuye 1 Reyes 13 la responsabilidad cuando una persona recibe una palabra directa,
otra autoridad religiosa le presenta una revelación falsa que la contradice,
y la persona decide seguir la segunda?

El relato responde severamente:

la responsabilidad de discernir permanece.

43. Una advertencia sorprendentemente contemporánea

El elemento peligroso del relato no es:

un ateo negando a YHWH.

Es:

un profeta diciendo “YHWH me dijo”.

Eso convierte 1 Reyes 13 en una de las advertencias más fuertes del Tanaj acerca de autoridad religiosa.

Título, experiencia, edad, reputación y afirmaciones sobrenaturales no sustituyen el discernimiento.

La pregunta siempre vuelve al contenido:

¿qué dijo realmente YHWH?

Conclusión

El profeta de Judá murió después de ser engañado.

El texto no niega el engaño.

Lo afirma explícitamente:

“le mintió.”

Pero el hombre de Dios ya poseía una orden inequívoca recibida directamente:


no comer,

no beber,

no regresar por el mismo camino.

La supuesta revelación posterior contradecía exactamente esa palabra.

El relato considera su decisión una rebelión contra:

“la boca de YHWH”.

La muerte mediante el león confirma narrativamente el juicio:
el animal mata, pero no devora al profeta ni al asno.

El anciano que mintió no recibe en la historia un castigo equivalente, y el texto no explica por qué.

Todavía más desconcertante:
ese mismo hombre recibe después una verdadera palabra de YHWH.

El relato, por tanto, destruye varias simplificaciones:


un profeta puede mentir;

un mentiroso puede después transmitir una palabra verdadera;

un verdadero profeta puede desobedecer;

y el fracaso del mensajero no invalida una palabra auténtica de YHWH.

La autoridad final no reside en el prestigio del mensajero.

Reside en la palabra que debe ser discernida y obedecida.

Texto antes que respuesta fácil.

Evidencia antes que conclusión.

Control de la evidencia

Dato textual: el hombre de Dios llega a Betel “por palabra de YHWH”.

Dato textual: la señal contra el altar se cumple.

Dato textual: YHWH le prohíbe comer, beber y regresar por el mismo camino.

Dato textual: el profeta anciano afirma que un ángel le comunicó una instrucción contraria.

Dato textual: el narrador dice explícitamente que el anciano mintió.

Dato textual: el hombre de Dios vuelve y come y bebe.

Dato textual: una palabra auténtica de YHWH llega posteriormente al profeta anciano.

Dato textual: la sentencia identifica la falta como rebelión contra “la boca de YHWH”.

Dato textual: un león mata al hombre de Dios.

Dato narrativo: el león no come el cadáver ni mata al asno.

Inferencia narrativa fuerte: la conducta extraordinaria del león funciona como confirmación del juicio.

Inferencia exegética fuerte: una supuesta revelación posterior no debía haber anulado automáticamente una orden directa previamente recibida.

Analogía canónica: Deuteronomio 13 también exige evaluar afirmaciones religiosas frente a la fidelidad previamente ordenada.

No explicado: la motivación del profeta anciano para mentir.

No explicado: por qué el anciano no recibe un castigo inmediato equivalente.

Desarrollo narrativo: 2 Reyes 23 presenta el cumplimiento de la profecía original contra Betel.

Comparación canónica posterior: Gálatas 1 presenta una analogía conceptual en la que incluso una afirmación angélica no posee autoridad automática para alterar un mensaje previamente establecido.

Bibliografía académica básica

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Véanse especialmente כחש, נביא, מרה y פה.


Curso: Pasajes Difíciles · Tanaj

Serie: Violencia, juicio y textos que incomodan

Lección: 13

Texto estudiado: 1 Reyes 13:1–32

© Juan Carlos Suaste — Asamblea Berea